Una modestísima proposición
(muy libremente inspirada por "A Modest Proposal" de Jonathan Swift, 1729)

De muchas partes se levantan quejidos sobre el alto costo de la carne, que lleva muchas personas, sobre todo los menos ricos, a renunciar al consumo de este alimento de importancia vital, con serios daños para su salud.
En el mismo tiempo a Italia le corresponde la primacía mundial de la presencia de monjas, no solamente en el capital, sino en cada región del país; estos seres causan, como es notorio, cada clase de serios problemas a la vida la nación, puesto que no pueden ser asignados a ningún trabajo útil, sino sólo gastan energías en rezos y otras actividades improductivas.
La creatividad italiana concibió una solución común para estos dos problemas: podríamos simplemente utilizar a las monjas como productoras de carne de alta calidad con precio bajo. La amplia oferta de carne de monja en el mercado podría ayudar a bajar los precios de las otras carnes, y esto sería bueno para las bolsas de los ciudadanos y también para su salud y bienestar (de los ciudadanos, no de las monjas).
La idea no es nueva: en un viejo sketch de Pippo Franco un hindú hambriento, a quien le preguntaba: "¿Porqué no comeis las vacas?" le contestaba "“¿Y porqué USTEDES no comeis las monjas? ¡Algunas de ellas son aun buenas!". Además en la tradicional "canzone del Bombabà" una canción anticlerical muy difundida en el Lacio, se habla de un "frito de monjas" que aparece como una verdadera sugerencia culinaria.
La superabundancia de monjas es una peculiaridad tipicamente italiana desde muchos siglos, y esto podría permitir obtener fácilmente el reconocimiento por la Unión Europea de la Denominación de Origen Protegida, por ejemplo como "
Carne de Monja Italiana DOP".

Alguien podría objetar che, aunque las monjas vivan sobre el suelo italiano desde siglos, en realidad nunca fueron utilizadas por comida, y por lo tanto no serían un típico alimento italiano. Yo creo que no sería difícil de encontrar, en la historia pasada de nuestro país, muchos episodios en los cuales se utilizaron a las monjas como alimento, y por lo tanto superar esta objeción.
Otros podrían objetar que, en consideración de la crisis de las vocaciones, muchas de las monjas criadas hoy en Italia tienen un origen extranjero, a menudo aun de de países lejanos. De todas formas nadie puede negar que las monjas son criadas y engordadas para la parte principal de su ciclo vital en nuestro país, con alimentos de producción italiana, entonces su carne se debe considerar seguramente como producto alimenticio italiano.
Por otra parte se etiquetan semejantemente como italianos muchos productos a base de carne, obtenidos desde animales nacidos al extranjero, pero cebados en Italia.
De una monja de tamaño medio se podrían conseguir fácilmente por lo menos 7-8 kilogramos de
piezas de primera calidad y 10-12 kilogramos de piezas de segunda calidad. En cuanto a los edificios para la cría, serían ya más que bastantes los conventos de monjas incluyendo un refectorio, en los cuales las manadas de monjas ya se crian ahora.
Las recurrentes emergencias sanitarias en el sector alimentario, y en particular de los alimentos de origen animal, podrían ser otro argumento en favor de la producción de carne de monja: estas se podrían criar fácilmente en aislamiento/clausura, con alimentación exclusivamente vegetal, y por lo tanto serían libres de zoonosis como encefalopatía espongiforme bovina, gripe aviaria y brucelosis, y de enfermedades epizoóticas como fiebre aftosa, lengua azul, IBR o peste porcina, no siendo su especie sensible a estas enfermedades.
Obviamente se debría definir tecnicamente el empleo de las diferentes categorías de monjas, por ejemplo asignando a la producción de carne fresca solamente las monjas más jóvenes y empleando las más viejas para la producción de embutidos, aunque muchas monjas ancianas, siempre viviendo una vida sedentaria, resultan, aun bajo un examen visual, blandas y jugosas, adecuadas al consumo directo, a lo más con el expediente de emplear cocciones prolongadas.
La tipicidad del producto se podría evidenciar incluyéndolo como ingrediente en antiguas recetas regionales, creando platos nuevos, pero ligados a la tradición, como el estofado de Carmelita con vino Barolo, la olla podrida a la Piamontesa (con Clarisas, Obladas y Doroteas), los ravioles rellenos de Ursulinas, los macarrones con ragú de Franciscanas, el rollo de carne picada de Benedictina o los pinchos de Agustiniana.
La carne de monja se podría integrar en la tradición culinaria italiana también como comida de vigilia, por Nochebuena o por Pascua, sostituyendo el cordero lechal, la anguila capitone o el capón.
Sería interesante examinar la conversión de tipos peculiares de monjas en preparaciones a base de carne, con alto valor añadido: un ejemplo podría ser el "Jamón de brazuelo de Madre Superiora" o el "Salchichón de Abadesa".
Las monjas más viejas o las pocas que tienen encima una vida activa, que proveerían una carne fibrosa y mal sabrosa, podrían producir una carne picadita muy buena para las hamburguesas que, con adecuado lanzamiento comercial, agradarían el favor de los consumidores más jóvenes: ¿Cómo no pensar a un futuro "Nunburger", aprobado por el Vatican, o bien un "McMonja" con su característico olor de santidad?
Además la vida no muy fatigosa de las monjas garantiza que ellas darían una piel muy suave y sedosa, aun mejor que la cabritilla para confeccionar guantes, y apta también para bolsos o zapatos de alta calidad. Sería pero necesario prohibir rigurosamente el empleo de parte de las monjas de cilicios o similares gadget sadomaso, que podrían deteriorar la piel, o aún la carne.
Sería una verdadera lástima perder esta gran ocasión de relanzar los productos made in Italy renovando la producción alimentaria italiana, aunque quedando en el surco de la tradición, y es de esperar que frente a esta novedad no se entrometan pretextuosas razones pseudo-éticas, que serían solamente la cobertura a un conservadurismo temeroso por las novedades.

Me disculpo por cualquier error en la traducción española:
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página puesta al día el: 4 enero 2008