Villamagna

En el territorio del ayuntamiento de Anagni, al linde con el de Sgurgola, en la aldea de Villamagna, se hallan las ruinas de una villa imperial romana. La villa fue construida cerca de la antigua carretera imperial, y en ella más tarde fue edificada la abadía benedictina de San Pietro di Villamagna, después de las destrucciones probablemente perpetradas por los numerosos invasores que incursionaron el valle del Sacco a partir de la caída del imperio romano, y en particular los Godos conducidos por Ricimero en el sexto siglo.
El monasterio probablemente fue edificado en el décimo siglo, y el papa Urbano II, con su bula del 21 de agosto de 1088, asignó a Pietro, el obispo de Anagni, el castillo de "Villam
Magnam” y otros castillos del área, incluyendo el de Sgurgola.
Durante el siglo doce y la primera mitad del décimotercer, el monasterio aumentó sus posesiones gracias a unas donaciones, sobretodo de la gente de Anagni, de tierras cerca de Sgurgola y Gorga, ganando también un considerable poder.
El monasterio probablemente decayó a partir de la segunda mitad del décimotercer siglo. Papa Bonifacio VIII, natural de Anagni, con dos bulas, en 1297 y en 1301, decretó la unión de Villamagna con la catedral de Anagni, con todas sus propiedades, incluyendo un considerable archivo
(Giammaria).
En Villamagna son en curso importantes excavaciones arqueológicas. Otros detalles y fotos en:

Desde el sitio web de la Universidad de Pennsylvania: http://www.arthistory.upenn.edu/aamw/fieldwork.html#villamagna (traducción: Andrea Gaddini):
En el 144-5, a la edad de 23 años, Marco Aurelio viajó de Roma a la villa imperial de Villa Magna, donde lo esperaba su padre adoptivo Antonino Pio.
En unas cartas a su preceptor, Frontón, él describe dos días pasados allí, cazando, escribiendo y vendimiando. (Frontón, IV. 5). El sitio de la villa en donde se vivió este idilio rural se conoce hoy como Villamagna y se encuentra justo a sur de Anagni, que se halla a unos 65 km a sur de Roma, a los pies de una colina empinada que debe ser la misma que está mencionada en el texto. El sitio de la villa cubre decenas de hectáreas, y hoy alardea poco de su esplendor anterior. Las ruinas consisten en tres hileras de cisternas alimentadas por un acueducto, que probablemente se deriva de una fuente a la base de una colina boscosa, de un casal del siglo diecinueve, construido encima de una hilera de subestructuras que forman la basis villae para alguna parte de la antigua villa, y de varios vestigios de subestructuras sobre la larga divisoria que desciende del casal hacia la carretera. A medio camino de este divisoria se encuentra un complejo de estructuras medievales, incluyendo una grande iglesia con ábside románico y mampostería de ladrillos de períodos mucho anteriores y de unas paredes medievales tardías. Desde la divisoria el terreno desciende en declive y varias paredes son apenas visibles debajo de la hierba. El sitio nunca ha sido labrado con araduras profundas y hoy consiste en un prado abierto. La única excavación en el pasado reciente ha sido un foso de ensayo en el corral del casal que reveló un pavimento en opus spicatum donde el mármol de Numidia toma el lugar de las típicas baldosas de terracota. Un pavimento casi idéntico se encuentra en la palaestra de la villa del emperador Domiciano en el Circeo. Una referencia tan sutil a los pavimentos rústicos nos da una idea de la sofisticación de las decoraciónes que esperemos encontrar en otras partes de la villa. La excavación de Villamagna apunta revelar lo más posible de los edificios de la villa, y estudiar su ocupación en la larga duración. La falta de araduras profundas parece garantizar la preservación excepcional de muchas de las estructuras antiguas, dando una oportunidad única de investigar la arquitectura y los aspectos decorativos de una villa imperial. La investigación paleobotánica y osteológica tendría que echar luz tanto sobre los jardines del sitio, como sobre la economía de la villa y de los asentamientos que le sucedieron. El monasterio que ocupa el centro de la divisoria será particularmente interesante para el estudio del asentamiento del monaquismo sobre los sitios clásicos, y del desarrollo de un pequeño monasterio rural desde el alto medievo hasta el siglo décimo quinto. El resultado del proyecto debe ser una publicación científica completa, la creación de un pequeño centro para visitantes, y la presentación del sitio al público en una manera accesible.
La primera temporada, en 2006, tiene el objetivo de aprender todo lo posible desde el levantamiento geofísico y el registro de las estructuras todavía de pie, aunque serán realizados algunos pequeños ensayos. Las temporadas futuras comtemplaran la excavación de área de porciones significativas de la villa.

desde el sitio: http://www.fastionline.org/php/content.php?lang=it&item=4&site_id=185 (traducción: Andrea Gaddini):
En el período entre junio y el principio de julio de 2006, en el sitio de Villa Magna tuve lugar una campaña de prospecciones geomagnéticas y de excavación arqueológica en dos sectores. La villa, aunque fue desde hace tiempo identificada por medio de unos pasajes en las cartas de Marco Aurelio a su maestro Fronton (iv.5) y de una célebre inscripción en la cual se menciona la financiación para la empedradura de la carretera que llevaba a su propriedades de parte de Septimio Severo (CIL X, 5909, que se puede datar hacia el 207), nunca había sido objeto de investigaciones científicas extensas. Además sobre una parte de la villa surgió un monasterio, mencionado en documentos desde el X siglo, del cual quedan, además del topónimo de S. Pietro in Villamagna, los restos monumentales de la iglesia de edad románica y el remanente de un burgo fortificado. La magnetometría, realizada sobre de una área de casi 9 hectáreas, obtuvo resultados muy importantes, todavía en curso de elaboración, acerca de la original extensión de la parte edificada de la villa y servirá para orientar las investigaciones futuras. Los dos ensayos de excavación interesaron a la parte de la iglesia de un lado y del otro el corral del casal del ochocientos, edificado sobre de las concameraciones con bóveda de la basis villae. El ensayo en los alrededores de la iglesia reveló un ancho cementerio delante de la fachada de la iglesia, cerrado por la construcción de la fortificación del burgo en el siglo XV. Dentro de la iglesia, la excavación de la capilla noroccidental reveló un pequeño grupo de tumbas enterradas edificadas cortando pavimentaciones sobrepuestas. En el presbiterio se redescubrió un resto de pavimentación cosmatesca. En el casal salió a la luz la articulación planimétrica general de la zona productiva de la villa. Además de pavimentos en losas de mármol se descubrió una suntuosa cella vinaria con pavimento en opus spicatum marmóreo, para la producción y la conservación de vino en dolia. (Elizabeth Fentress, Caroline Goodson, Marco Maiuro)
Organismos de investigación: Soprintendenza per i Beni Archeologici del Lazio / British School at Rome / University of Pennsylvania
Organismos financiadores: 1984 Foundation / Comune di Anagni.

cartas de Marco Aurelio a su preceptor Marco Cornelio Fronton
desde: M. Cornelius Fronto - Epistulae
http://epistol.glossa.dk/fronto.html (traducción: Andrea Gaddini)

ad M. Caesarem 4.4 [60 VdH; 1.174 Haines]
Postquam vehiculum inscendi, postquam te salutavi, iter non adeo incommodum nos fecimus sed paululum pluvia aspersi sumus. Sed priusquam ad villam venimus, Anagniam devertimus mille fere passus a via. (...) Después de subir en la carroza, después de saludarte, túvimos un viaje no tan incómodo, aun si la lluvia nos mojó un poco. Pero antes de ir a la villa, hicimos un desvío de cerca de mil pasos a Anagni (...)

ad M. Caesarem 4.5 [61 VdH; 1.178 Haines]
Have, mihi magister carissime.
1. Nos valemus. Ego hodie ab hora nona noctis in secundam diei bene disposito cibo studivi; a secunda in tertiam soleatus libentissime inambulavi ante cubiculum meum. Deinde calceatus sagulo sumpto (nam ita adesse nobis indictum erat) abii salutatum dominum meum.
2. Ad venationem profecti sumus, fortia facinora fecimus, apros captos esse fando audimus, nam videndi quid nulla facultas fuit. Clivom tamen satis arduum successimus; inde post meridiem domum recepimus. Ego me ad libellos. Igitur calceis detractis, vestimentis positis in lectulo ad duas horas commoratus sum. Legi Catonis orationem de bonis Pulchrae et aliam, qua tribuno diem dixit, “Io”, inquis puero tuo, “vade, quantum potes, de Apollonis bibliotheca has mihi orationes adporta.” Frustra: Nam duo isti libri me secuti sunt. Igitur Tiberianus bibliothecarius tibi subigitandus est; aliquid in eam rem insumendum quod mihi ille, ut ad urbem venero, aequa divisione inpertiat.
3. Sed ego orationibus his perlectis paululum misere scripsi, quod aut Lymphis aut Volcano dicarem: alhqvs atuxvs shmeron gegraptai moi venatoris plane aut vindemiatoris studiolum qui jubilis suis cubiculum meum perstrepunt, causidicali prosum odio et taedio. Quid hoc dixi? Immo recte dixi, nam meus quidem magister orator est.
4. Ego videor mihi perfrixisse; quod mane soleatus ambulavi, an quod male scripsi, non scio. Certe homo alioqui pituitosus, hodie tamen multo mucculentior mihi esse videor. Itaque oleum in caput infundam et incipiam dormire, nam in lucernam hodie nullam stillam inicere cogito, ita me equitatio et sternutatio defetigavit.
5. Valebis, mihi magister carissime et dulcissime, quem ego, ausim dicere, magis quam ipsam Romam desidero.
¡Ave, mi queridísimo maestro!
1. Estamos bien. Hoy a partir de la novena hora de la noche hasta la segunda hora del día, después de proporcionarme de bastante alimento, estudié; de la segunda a la tercera hora, llevando mis sandalias, con mucho placer di un paseo delante de mi dormitorio. Entonces me puse las botas y una capa (nos habían dicho de vestirnos de esta manera), y saludé a mi señor y salí.
2. Fuimos de caza y llevamos a cabo grandes hazañas, conocíamos por oídas que habían capturados unos jabalís, pero no túvimos ninguna ocasión de verlos. También subimos una colina algo escarpada; volvimos a casa después de mediodía, y yo volví a mis libros. Entonces me quité las botas y la ropa y me entretení en la cama por cerca de dos horas. Leí a dos oraciones de Catón, la De bonis Pulchrae y otra, con la cual citó a un tribuno en juicio. En balde vas a decir a tu aprendiz: “Vayas, cuando puedas, a tomarme de la biblioteca de Apolo estas oraciones”: de hecho estos dos libros vinieron conmigo. Por lo tanto tienes que solecitar al bibliotecario Tiberiano; sobre esto tengo que hacer algo de modo que él, cuando regresaré en la ciudad, se dedique a una división ecuánime.
3. Pero yo, después de que leyera por entero estas oraciones, un poco infelizmente escribí algo que dedicaré a las Linfas (lo echaré en el agua) o a Vulcan (lo quemaré): hoy por cierto no tuve suerte en la escritura: una breve composición justamente digna del cazador o del vendimiador que hacen resonar mi dormitorio con sus alegres gritos, ni más ni menos el mismo fastidio y aburrimiento de las oraciones de los abogados ¿por qué dije esto? ¡pues, dije la cosa justa! De hecho mi maestro mismo es un orador.
4. Creo que cogí un constipado; no sé si es porque por la mañana caminé con las sandalias, o porque escribí demasiado. El hombre en general está seguramente catarroso, y yo también hoy me siento más lleno de moco que nunca. Entonces engrasaré mi cabeza con aceite e iré a dormir; en hecho creo que hoy no verteré ni una gota de aceite en el candil, tanto me cansé de cabalgar y estornudar.
5. Esté bien, mi queridísimo y dulcísimo maestro, y que, como me atrevo a decir, deseo ver más que Roma misma.

ad M. Caesarem 4.6 [62 Hout; 1.180 Haines]
Have mihi magister dulcissime.
1. Nos valemus. Ego aliquantum prodormivi propter perfrictiunculam, quae videtur sedata esse. Ergo ab undecima noctis in tertiam diei partim legi ex agri cultura Catonis, partim scripsi, minus misere, mercule, quam heri. Inde salutato patre meo aqua mulsa sorbenda usque ad gulam et rejectanda ‘fauces fovi’ potius quam dicerem ‘gargarissavi’, nam est ad Novium, credo, et alibi. Sed faucibus curatis abii ad patrem meum et immolanti adstiti. deinde ad merendam itum. Quid me censes prandisse? Panis tantulum, cum conchim et caepas et maenas bene praegnatis alios vorantis viderem. Deinde uvis metendis operam dedimus et consudavimus et jubilavimus et “aliquos”, ut ait auctor, “reliquimus altipendulos vindemiae superstites”.
2. Ab hora sexta domum redimus. Paululum studui atque id ineptum. Deinde cum matercula mea supra torum sedente multum garrivi. Meus sermo hic erat: “Quid existimas modo meum Frontonem facere?” Tum illa: “Quid autem tu meam Cratiam?” Tum ego: “Quid autem passerculam nostram Cratiam minusculam?” Dum ea fabulamur atque altercamur, uter alterutrum vestrum magis amaret, discus crepuit, id est, pater meus in balneum transisse nuntiatus est. Loti igitur in torculari cenavimus (non loti in torculari, sed loti cenavimus) et rusticos cavillantes audivimus libenter. inde reversus, antequam in latus converto ut stertam, meum pensum explico et diei rationem meo suavissimo magistro reddo, quem si possem magis desiderare libenter plusculum macerarer.
3. Valebis, mihi Fronto, ubiubi es, mellitissime, meus amor, mea voluptas. Quid mihi tecum est? Amo absentem.
¡Ave, mi dulcísimo maestro!
1. Estamos bien. Yo dormí bastante para rato, por causa del leve constipado, que ahora parece se me haya pasado. Por lo tanto, desde la undécima hora de la noche hasta la tercera hora del día, en parte leí "La agricultura" de Catón, en parte escribí, menos infelizmente, de verdad, que ayer. Entonces ofrecí mis saludos a mi padre, y luego, tragando agua y miel hasta la garganta y entonces expelèndola, "conforté mi garganta", que es más bien que decir "gargarizé", y sin embargo es como se encuentra en Novio, creo, y en otros autores. Pero, después de limpiar mi garganta, fui a mi padre y le asistí mientras que inmolaba, entonces yo tomé la merienda. ¿Qué piensas que comí? Apenas un poco de pan, mientras que vi los otros que se atiborraban hasta reventar de habas y cebollas y pescados. Entonces nos dedicamos al trabajo de la vendimia y sudamos y nos entreteníamos y "dejamos unos sobrevivientes de la vendimia pender de los sarmientos más altos".
2. En la sexta hora volvimos a casa. Estudié un poco y aun de mala gana. Entonces, sentado en una almohada, charlé mucho con mi mamita. Yo decía: "¿Qué piensas que esté haciendo mi querido Frontón en este momento?" Y ella: "¿Qué piensas que esté haciendo mi Cratia?" Entonces dije: "¿Quieres decir nuestra gorrioncilla minúscula Cratia?" Mientras que éramos de charla y de discusión, sobre quién de vosotros amara más, tocó el gong, anunciando que mi padre iba tomar un baño. Después de bañarse cenábamos en la sala de las prensas de uvas (no tomamos el baño en la sala de las prensas de uvas, sino cenábamos después del baño) y nos entreteníamos oiendo a los campesinos que disputaban. Luego me volví en mi cuarto y, antes de volverme de un lado y empiezar a roncar, hago mi deber y escribo una relación de la jornada para mi amo más dulce, que si pudiera desearlo más, de buena gana un poco más me derretiría.
3. Esté bien, mi dulcísimo Frontón, dondequiera que seas, mi amor, mi joya. ¿qué siento por ti? Amo alguien ausente.
Me disculpo por cualquier error en la traducción española:
si deseas comunicar conmígo para correcciones y/o comentarios,
escríbeme

sitios consultados:
GIAMMARIA Gioacchino (2004) Memorie bonifaciane nell'archivio capitolare di Anagni. In: Lo schiaffo a Bonifacio VIII e altre ricerche di storia medievale anagnina. Istituto di storia e di arte del Lazio meridionale, Anagni.
www.bbkarchsoc.clara.co.uk/newsletter.htm
http://www.villa-magna.org/

página creada el: 17 mayo 2008 puesta al día el: 3 julio 2024