Romeo Frezzi

"Nos traen sin cuidado los temerarios desmentidos, confirmamos, una por una, nuestras acusaciones. Frezzi, decimos, fue asesinado.
Los asesinos pertenecen a la jefatura de policía de Roma. Y no hay ... ni opinión de un ministro ni de un madero que valga para borrar la verdad.
Una verdad que no salió de nuestra imaginación, sino de los informes contradictorios de la misma jefatura de policía, de la peritación ordenada
por la autoridad judiciaria y de nuestros testimonios. El ... suicidio de Frezzi fue un feroz y enfurecido asesinato. Asesinato, ¿comprenden? ¡Pedazos de asesinos cobardes!
"
(Avanti!, 13 mayo 1897, pág. 1)

Romeo Frezzi era un carpintero socialista italiano originario de Jesi, en la provincia de Ancona, asesinado de una paliza por la policía cuando tenía treinta años, el 2 de mayo de 1897 en la cárcel de Roma en San Michele a Ripa, mientras lo interrogaban por el atentado del anarquista Pietro Acciarito al rey de Italia Humberto I.

Vida privada
Romeo nació el 17 de agosto de 1867 en Jesi, hijo de Giovanni y Palmira Felcina, y en octubre de 1891 se mudó a Roma, donde estableció su residencia. El 16 de octubre de 1892 en las oficinas municipales del Capitolio se casó con Assunta Franchi, diez años mayor que él, de Matelica, en la provincia de Macerata. El matrimonio fue celebrado por el profesor Orazio Marucchi, concejal municipal para los Católicos y arqueólogo de fama mundial. Romeo y Assunta se habían conocido en Jesi cuando él fue a pulir muebles en la casa de un abogado para el que ella trabajaba como empleada doméstica. Según algunas fuentes, la pareja tuvo dos hijos, pero esto no resulta en los registros civiles, y no se mencionan niños en las historias relacionadas con el caso Frezzi.
En la capital, Romeo comenzó a trabajar en la carpintería de Oreste Palmieri en via della Chiesa Nuova, 17, y se fue a vivir con Assunta en via Margutta, 29A, (número 19 según el certificado de defunción, número 59 según un informe de la policía). En una entrevista con el diario socialista Avanti! del 5 de mayo de 1897 ("Un delitto della polizia", es decir, "Un crimen de la policía") Oreste Palmieri relató: "su conducta fue, en todos los aspectos, excelente. Se dedicaba al trabajo y tenía costumbres honestísimas, se retiraba temprano y no frecuentaba malas compañías. Nunca expresó propósitos sanguinarios. Por la mañana llegaba puntualísimo al taller y nunca perdió ni un día de trabajo por negligencia". Romeo había ganado el primer premio en el concurso de carnaval por una pequeña logia de estilo griego que había construido para la condesa Ubaldelli. Avanti! del 4 mayo lo describe como "un joven nervudo con cabello oscuro y rizado, con los ojos vivos de trabajador rápido e inteligente".

Vida política
La policía presentó a Frezzi como "anarquista peligroso", aunque en realidad era socialista, después de ser republicano en el pasado. La policía y la prensa burguesa estaban muy confundidos entre las diversas ideas opuestas al sistema y a la monarquía, y a menudo clasificaban bajo la definición de "anarquistas" los subversivos de cualquier tendencia. Esta etiqueta también se usó de manera instrumental, porque el arresto de un anarquista causaba menos alarma en la opinión pública que el encarcelamiento de un republicano o un socialista (Coletti).
Desde una nota publicada por Avanti! del 4 mayo 1897 resulta que Frezzi "en su primera juventud había pertenecido a los círculos republicanos del Lacio, luego, cuando se fundó la sección del partido socialista en Roma, había entrado resueltamente en nuestro partido, abrazando la nueva fe con todo el ímpetu de su alma sincera y generosa. Por lo tanto, aparece aún más descarada la mentira de la jefatura de policía que lo nombra "anarquista peligroso", Por el contrario, la Sociedad "Giuseppe Garibaldi" comunicó al diario socialista que Frezzi había sido miembro desde su fundación y era afiliado del Partido Republicano Italiano.
Después de su muerte, Eolo Varagnoli en "L'Avvenire sociale" del 9 mayo 1897 ("Orrendo assassinio!..." es decir, "¡Horrendo asesinato!") lo recordó así: "Era un orgulloso rebelde. Y esto explica por qué pertenecía al partido republicano, al partido socialista, y por qué siempre estuvo involucrado en las redadas de anarquistas".
En octubre de 1895 fue condenado a ocho días de prisión por una "manifestación sediciosa" contra el primer ministro Francesco Crispi, que daba un discurso en el teatro Argentina, en la ocasión del banquete celebrado en la víspera de las elecciones de mayo de 1893.

El atentado de Acciarito
Poco después de las 14:30 h del jueves 22 de abril de 1897, Pietro Acciarito, un herrero anarquista de Artena (provincia de Roma), intentó matar al rey Humberto I con una daga que él mismo había fabricado, en Roma, en la via Appia a la altura del Ponte Lungo (el lugar es descrito como "a la altura del vicolo del Mandrione" o "entre vicolo della Morana y el cascinale dei Voltoni"), mientras se dirigía en un carruaje abierto al hipódromo de Capannelle, para asistir al Real Derby de galope. La ocasión de la presencia del rey al Derby era la celebración de su aniversario de bodas con la reina Margarita. El atentado no tuvo éxito porque el cochero Arcangelo Serpe logró girar bruscamente el carruaje, golpeando al asaltante con un guardabarros y haciendo que la puñalada no alcanzara su objetivo, rasgando en su lugar la capota doblada del carruaje (G.A.R.). Al cavalier Galeazzi, inspector general de seguridad pública, que despotricaba contra él por haber atacado al rey, Acciarito respondió: "¡Aquí no se come más! ¡Tenemos que hacer algo!" (Felisatti), y durante el juicio dijo que estaba particularmente indignado por el hecho de que el rey había ofrecido un premio de 24 mil liras al caballo ganador, mientras que muchos italianos, incluido el mismo Acciarito, estaban en graves dificultades financieras (Centini).
Para dar una medida de la cantidad otorgada como premio al caballo, debe considerarse que en la época del atentado de Acciarito, el salario promedio anual de un obrero era de 680 liras, el salario de un campesino era de 150 liras más una pequeña superficie de trigo y una de habas, mientras que el salario de las mujeres rondaba las 200 liras
(G.A.R.).
Ya en el pasado, Humberto había sido blanco de atentados: el que se acercó más al éxito fue ese del 17 de noviembre de 1878 en Nápoles, por obra de Giovanni Passannante, de Salvia di Lucania. Sin embargo, después de tres años del ataque de via Appia, Humberto fue matado en Monza por el anarquista Gaetano Bresci (véase mi página sobre él).
Después del atentado de Acciarito, los investigadores necesitaban encontrar a sus cómplices para demostrar la existencia de una conspiración, incluso para redimir la grave falla en la vigilancia que había permitido al asaltante acercarse al rey con un arma. Como resultado, numerosos anarquistas, socialistas y republicanos fueron retenidos e interrogados por la policía, principalmente en el barrio de Esquilino, donde vivía el atacante, en via Macchiavelli. Muchos de los arrestos fueron ilegales, porque no autorizados por un magistrado. Los presos fueran encerrados en el antiguo convento de San Michele a Ripa, convertido en ese momento en una especie de depósito de la jefatura de policía, presidiado por el vicesargento Domenico Mellace y seis guardias, Romolo Omut, Antonio Mazzaglia, Giovanni Campana, Domenico D’Avanzo, Filippo Sinopoli y Bonfiglioli.

El arresto de Frezzi
Seis días después del atentado, el miércoles 28 de abril, la policía fue a la antigua casa de Romeo Frezzi, donde la casera, la Sra. De Bianco, les dio la nueva dirección. Al día siguiente, jueves 29 de abril, al mediodía, el delegado de policía (comisario) Palmieri y dos guardias fueron a la casa de Frezzi en via Margutta, donde encontraron a su esposa, mientras Romeo estaba trabajando en la carpintería. El delegado le pidió a Assunta que fuera con ellos al taller, donde ella entró primero y abrazó con preocupación a su esposo, quien la tranquilizó, ya que él no había cometido ningún delito. Cuando regresaron juntos a Via Margutta, se llevó a cabo el registro en presencia de los Frezzi y se encontraron unos opúsculos y una foto grupal de ocho socialistas, que fueron secuestrados con el aviso: “Venga esta noche recobrarlos a la jefatura de policía”.
Sin embargo, desde la jefatura de policía, Romeo Frezzi nunca regresó, sino tuvo que someterse durante tres días a un duro interrogatorio del inspector Vescovi. El sábado 1
ro de mayo, el delegado Alcide Luciani, junto con el inspector Vescovi, fue específicamente a interrogarlo desde la jefatura de policía, entonces ubicada en el convento de los Servitas en San Marcello al Corso, a la prisión de San Michele a Ripa, donde mientras tanto Frezzi había sido transferido.

La foto de los ocho socialistas
La foto secuestrada a Romeo Frezzi, tomada un año y medio antes por el fotógrafo Fiorani de Piazza Guglielmo Pepe, representaba a un grupo de ocho socialistas, uno de los cuales mostraba un gran retrato de Nicola Barbato, el líder socialista de Piana degli Albanesi (provincia de Palermo) que había sido uno de los líderes del levantamiento de los Fasci Siciliani de 1894, y que a principios de 1897 estaba en Creta para luchar junto a los griegos por la independencia del Imperio Otomano.
Las personas retratadas en la imagen eran socialistas de Mercato Saraceno (provincia de Forlì), algunos de los cuales residían en Roma: Tarciso Zappi, Giuliano Pierantoni, Giovanni Pieraccioni, Angelo Moroni, Secondo Orsini y Pellegrino Zani, y además aparecían Cherubino Trenta y Pietro Acciarito, parcialmente escondido, que se había casualmente unido al grupo al momento de sacar la foto. En la imagen de gran formato, el grupo estaba de pie delante de un muro en el cual aparecía la inscripción “Viva il Socialismo”. Frezzi explicó que había comprado la foto siendo admirador de Barbato, mientras que no conocía a Acciarito, ni a las otras personas retratadas
(Fasanella et al.). El gerente responsable y redactor de Avanti! Cherubino Trenta tenía la foto y se la ofreció al diario, que la rechazó; luego él la ofreció a otros periódicos, porque retrataba, entre otros, Pietro Acciarito. La presencia en la foto del atacante hizo que la imagen se convirtiera en una herramienta fundamental para los investigadores, para tratar de probar la existencia de una conspiración, ya que faltaba cualquier otra pista útil para este propósito (Felisatti).

El asesinato
El domingo 2 de mayo, probablemente alrededor de las 3 de la tarde, Romeo Frezzi se murió en el San Michele, y la máquina de las maniobras de distracción se puso en marcha de inmediato, como en muchos otros casos en las décadas siguientes. La muerte fue atribuida al suicidio con esta nota del infame "libro negro" de la policía, desde Avanti! del 4 mayo: "Hoy, a las 5 de la tarde, cierto Frezzi Romeo, carpintero, anarquista de 29 años, recluido por medidas de seguridad pública se suicidó, golpeándose la cabeza contra la pared" y más allá: "posteriormente el cuerpo de Frezzi fue visitado por el Dr. Malpieri, y al no haber encontrado ninguna lesión aparente, juzgó que el propio Frezzi se había muerto de aneurisma. La autoridad judicial fue informada".
De acuerdo con Avanti! el Dr. Malpieri, experto de la jefatura de policía, habló sobre las causas de muerte sin haber realizado ningún examen especial y sin haber visto el cuerpo dado que ya estaba oscuro. Los guardias le habrían dicho que hasta unos minutos antes el prisionero paseaba tranquilamente y de repente cayera al suelo, el médico habría dicho: "habrá sido un aneurisma", poniendo fin al examen.
El delegado Pasquale Minetti, enviado a advertir a la familia, no encontró a su esposa sino a una prima a quien dijo que Romeo se había "ahogado a sí mismo, apretando la garganta con las manos y golpeando su cabeza contra la pared".
En realidad la versión de los golpes dados con la cabeza en el muro fuera desmentida por el hecho de que, aparte de una herida debajo de la barbilla y un ojo hinchado, la cabeza de Romeo no tenía otros signos de heridas o contusiones.
La versión subsiguiente de la jefatura de policía fue la de un suicidio por caída de altura desde una galería en el segundo piso. Según la versión oficial, citada por el diario de Roma "Il Messaggero", a las cinco de la tarde del 2 de mayo, a Frezzi se le habría permitido tomar un poco de aire en una galería de cinco o seis metros de altura, frente a una sala una vez utilizada como iglesia, de la cual se habría lanzado, en los pocos segundos en que el guardia Omut había entrado en el cuartelillo para llenar su pipa. Esta historia de suicidio en un momento de omitida vigilancia recuerda el supuesto suicidio de Gaetano Bresci, con la variante del auto-estrangulación, en la primera versión, luego reemplazada por la de la caída de altura de Frezzi.
En realidad, dos anarquistas, el estudiante Ulderico Cerquetti y el panadero Luigi Damiani, detenidos junto con muchos otros por razones de precaución antes del Día del Trabajo del 1 de mayo y liberados la mañana del 2, informaron que la celda de Frezzi estaba en la planta baja, inicialmente era la número 5, muy estrecha y con cama de tablones, y más tarde la número 19, dotada de catre. Más tarde, la jefatura de policía confirmó la ubicación de la celda en la planta baja, pero afirmó que Romeo había trepado una estacada hasta el segundo piso para poderse lanzar, una versión difícil de creer ya que el prisionero no había consumido el rancho de la prisión, sufriendo de problemas estomacales, y por lo tanto estaba tan debilitado que no pudo levantar los caballetes que sostenían su catre
(Felisatti).
La escasa credibilidad de la hipótesis de que Frezzi se lanzara hasta la muerte desde la galería también se vio reforzada por varias otras indicaciones: las manchas de sangre en su catre, las lesiones en la barbilla y el ojo izquierdo cerrado, hinchado y negro, por una equimosis producida en apariencia por un golpe violento, la ropa rasgada y rajada y un zapato roto, en contraste con el habitual decoro del carpintero socialista, la manga derecha de la camisa completamente empapada de rojo, tal vez debido a un chorro de sangre salido de la boca, el pañuelo desgarrado y perforado con los dientes, como si hubiera sido usado como una mordaza, y finalmente la desmañada tentativa de tapadera realizada por el delegado Filippo Forcheim, que había llamado al médico de la jefatura de policía para ayudar a una persona enferma, y al llegar el médico le había anunciado que "el enfermo falleció".
Todos estos indicios llevaron a pensar a la muerte de Frezzi por una severa paliza, que los culpables trataron de cubrir más adelante con varias versiones sucesivas, todas en contraste con los hechos comprobados por la investigación.
Incluso sobre de la hora de la muerte hubo diferentes versiones: la que inicialmente se indicó, las cinco de la tarde, fue posteriormente corregida por el Ministro Costa, quien afirmó que el ”hecho” había ocurrido alrededor de las tres o cuatro de la tarde; según Il Messaggero del 4 mayo 1897 el delegado Forcheim había sido informado por una llamada telefónica a las 4:30 de la tarde, mientras que el juez de primera instancia del quinto distrito había sido informado a las 10:00 de la tarde, después de lo cual había autorizado la transferencia del cadáver y pospuso su visita a las diez de la mañana del día siguiente
(Felisatti).

El suicidio improbable
Avanti! desde los primeros días cuestionó las versiones oficiales de la muerte de Romeo Frezzi, refiriendo noticias sobre la autopsia. El 4 de mayo el diario enfatizó que: "la muerte de Frezzi fue la consecuencia de un arresto llevado a cabo arbitrariamente por la jefatura de policía, sin un mandato de la autoridad judicial, y de una detención igualmente arbitraria". Además, el diario socialista informaba que: "algunos amigos de Frezzi, arrestados en la ocasión del 1ro de mayo y puestos en libertad ayer, afirman que de las palabras que escucharon de él no aparecía ni la mínima intención de suicidarse". Además de esto, Frezzi había encargado a uno de sus amigos que estaban a punto de ser liberados de la prisión pedirle a su esposa que le enviara ropa interior.
Eolo Varagnoli en "L'Avvenire sociale" escribió: "Fui varias veces compañero de prisión del pobre Frezzi, quien repetidamente me demostró su repulsión innata por el suicidio". Oreste Palmieri, empleador de Frezzi, entrevistado por Avanti! del 5 mayo 1897, dijo: "él nunca expresó ideas suicidas. Lo descarto firmemente. Estaba muy apegado a su familia".
En una celda adyacente, algunas mujeres oyeron un hombre gritar: “¡Oh Dios! ¡Ayuda! ¡Oh Dios! Me matan”. Una de ellas, Antonietta Molinari, detenida como prostituta, en Avanti! del 17 de mayo declaró que había contado todo a los jueces, pero había sido amenazada con enviarla de regreso a su pueblo, Castro de’ Volsci.

Las autopsias
Después de la caída de cinco metros, el cadáver habría permanecido en el suelo hasta las 10 de la mañana del día siguiente. A última hora de la mañana del 4 de mayo, en la morgue de San Bartolomeo all'Isola, en presencia del juez de instrucción Francesco Bocelli, los peritos judiciales De Pedys y Giorgio Pardo llevaron a cabo una autopsia en el máximo secreto. La autopsia reveló veintisiete fracturas de cráneo, de columna vertebral con separación completa de las costillas, de hombro derecho, de costillas y lesiones de bazo y pericardio. De Pedys concluyó que las lesiones eran compatibles con una caída desde una altura, pero Pardo, que no estuvo de acuerdo, se negó a firmar la peritación.
De Pedys, médico personal del Ministro de Justicia Giacomo Giuseppe Costa, después de una primera visita al cadáver le dijo a un amigo: “Si hubiera encontrado el cadáver de Frezzi en otro lugar, habría explicado su muerte de una sola manera: que un carro bien cargado de la compañía de mudanzas de los hermanos Gondrand lo había atropellado
(Coletti).
El juez Bocelli luego asignó el encargo de llevar a cabo una nueva peritación a otros tres médicos, el senador Francesco Durante, el profesor Marchiafava y el doctor Angiolo Filippi, profesor de medicina forense en Florencia. El 19 de junio, los superperitos entregaron la peritación, según la cual las lesiones eran compatibles con una caída desde una altura, que sin embargo había seguido una violenta paliza sufrida por Frezzi, testificado por lesiones distintivas. La muerte había sido causada por heridas fatales en la cavidad visceral, con fuerte hemorragia (con pérdida de tres litros de sangre) junto con conmoción cerebral y asfixia debido a la compresión pulmonar causada por la sangre. Il Messaggero del 15 de mayo escribió que se descartó el suicidio y que la muerte había sido causada por violencias y palizas infligidas con destreza, la fractura del cráneo fue causada por golpes con un objeto plano, las lesiones en el hígado y el bazo se debieron a golpes, y entonces: “la caída es ciertamente una explicación insatisfactoria”. La rotura de las vértebras torácicas no era compatible con la caída, porque en este caso habrían tenido que romperse las vértebras cervicales de Frezzi, a menos que se hubiera caído de espaldas, pero los guardias informaron que Frezzi estaba boca abajo. La conclusión fue que Romeo había sido víctima de una golpiza con saquitos de arena y con los tacones de los zapatos.
Después del examen post mortem, el médico forense intentó verificar la hipótesis de la muerte por hundimiento, y en particular la compatibilidad de las lesiones de Romeo con la caída desde una altura. Luego se llevó a cabo una prueba arrojando de la galería de la jefatura de policía cuatro cadáveres, encontrados en los hospicios y llevados a la jefatura de policía con la carreta pública para los funerales para los necesitados. Dos de los cuerpos fueron arrojados violentamente, y dos solo fueron dejados caer. En todos los cuatro cuerpos, los médicos forenses encontraron fracturas, pero los órganos internos estaban intactos, a diferencia de lo que se encontró en el cuerpo de Frezzi
(Fasanella et al.).
También se arrojó un barril de agua desde la galería del San Michele y se descubrió que desde el cuartelillo de los guardias era imposible no oír el batacazo del cuerpo, contradiciendo así la versión de Omut, que afirmaba que no había oído ningún ruido. El 3 de marzo de 1898, se realizó otro ensayo con un cadáver arrojado desde una altura, y más tarde se realizó otro ensayo con un cadáver del hospital Santo Spirito. Los expertos concluyeron que el suicidio no podía ser excluido. incluso si no hubo lesiones en los órganos
(Felisatti).
Las circunstancias de la muerte de Frezzi se parecen a las del ferroviario anarquista Giuseppe Pinelli, arrojado desde una ventana de la jefatura de policía de Milán el 16 de diciembre de 1969, cien años y un mes después del nacimiento de Gaetano Bresci, y nunca olvidado.

En el Parlamento
El 5 de mayo de 1897 en la Cámara de Diputados, el Ministro Costa respondió a la interpelación parlamentaria de los diputados socialistas Andrea Costa, Filippo Turati, y otros: "El 28 de abril, tanto para realizar investigaciones de policía judicial sobre el atentado cometido contra Su Majestad el 22, como para tomar medidas de precaución en vista del próximo 1ro de mayo, se realizó un registro al domicilio de Romeo Frezzi, que la autoridad de seguridad pública consideraba socialista y anarquista. En este registro se encontró que Frezzi poseía una fotografía representando a un grupo reunido alrededor de un famoso socialista, y en este grupo había, entre otros, también Acciarito. Era natural que la autoridad, por causa de la grave responsabilidad que le agobia, investigara qué relaciones podrían existir entre Acciarito y Frezzi, y debiera identificar a todos los demás en el grupo. Pero dado que estas investigaciones no habrían podido realizarse de manera efectiva, dejando a Frezzi en libertad, por lo tanto, como medida de precaución encontraron necesario llevarlo a la cárcel de depósito. (…) Así llegó el 2 de mayo, cuando, desafortunadamente, Frezzi fue encontrado muerto en una sala de la prisión de San Michele, donde había sido encarcelado (…) se llevó a cabo una peritación, de la que resultó (…) que en el cuerpo de Frezzi se encontraron una gran cantidad de fracturas de cráneo, veintiséis si no me equivoco, y al mismo tiempo fracturas de costillas con desarticulación de la columna vertebral, rotura de una escápula, rotura de hígado y bazo. Una verdadera ruina (…) la posibilidad de que Frezzi, desde lo alto de una galería, se haya lanzado en el piso de la sala donde fue encontrado se prueba admisible" (de Tarantini en: Actas parlamentarias, Cámara de Diputados, Legislatura XX, Primera sesión, Discusión, Ronda del 5 mayo 1897, pág. 349-350).
El diputado socialista Oddino Morgari observó que la policía había dado “tres versiones sucesivas de la muerte de Frezzi ... la primera, que se había quitado la vida golpeándose la cabeza contra la pared; la segunda, opuesta a la primera, que se había muerto de muerte natural ... la tercera, opuesta a los dos precedentes, que se había tirado de la galería del primer piso ...
(de Tarantini en: Actas parlamentarias, Cámara de Diputados, Legislatura XX, Primera sesión, Discusión, Ronda del 5 mayo 1897, pág. 350-351).
La sorprendente respuesta del Ministro fue que: “hasta que se demuestre lo contrario” se debe suponer que Frezzi se suicidó; y si la jefatura de policía dió más de una versión del caso, lo hizo con honestidad: “Podría observar que el hecho mismo de la doble versión del hecho demuestra cómo las cosas no se conocían bien, de ahí la plena buena fe al exponer tanto la una como la otra versión ... ”
(de Tarantini en: Actas parlamentarias, Cámara de Diputados, Legislatura XX, Primera sesión, Discusión, Ronda del 5 mayo 1897, pág. 350-351).
En el Senado, una interpelación del 18 de mayo, firmada por senadores de cuatro partes diferentes del escenario político, Cesare Parenzo, Corrado Tommasi-Crudeli, Francesco Vitelleschi Nobili y Stanislao Cannizzaro cuestionó a los ministros del Interior y de Justicia sobre qué medidas tenían la intención de tomar para garantizar el respeto de la policía al artículo 36 del Estatuto albertino que prohibía las detenciones arbitrarias y al artículo 68 del código de procedimiento penal que requería la transferencia inmediata de las personas arrestadas ante la autoridad judicial.
El 2 de marzo de 1898 hubo una interpelación del diputado Felice Santini, y otra de los diputados Andrea Costa, Enrico Ferri y Filippo Turati sobre los retrasos en la investigación preliminar. En respuesta, el subsecretario Cesare Fani declaró que los retrasos se debían a la lentitud de los peritos y de los superperitos en el examen de las respectivas peritaciones. Esto aparece como evidencia de claras maniobras dilatorias por parte de los investigadores
(Felisatti).

Avanti!
El diario socialista Avanti! tomó partido sobre el caso de Frezzi desde el 4 de mayo de 1897, dos días después del asesinato, negando enérgicamente la tesis del suicidio, destacando claramente las contradicciones en las diferentes versiones de la jefatura de policía, y desempeñando un papel decisivo en presionar a los órganos judiciales para que actuaran según la justicia.
El 5 mayo Avanti! escribía: "La integridad personal queda a la discreción de cualquier bribón vestido de madero. La vida de un hombre es igual a cero", mientras que el 13 de mayo, en respuesta a las críticas o amenazas del periódico L'Opinione liberale, próximo del jefe del gobierno marqués de Rudinì respondió de manera inequívoca: "Nos traen sin cuidado los temerarios desmentidos, confirmamos, una por una, nuestras acusaciones. Frezzi, decimos, fue asesinado. Los asesinos pertenecen a la jefatura de policía de Roma. Y no hay ... ni opinión de un ministro ni de un madero que valga para borrar la verdad. Una verdad que no salió de nuestra imaginación, sino de los informes contradictorios de la misma jefatura de policía, de la peritación ordenada por la la autoridad judiciaria y de nuestros testimonios. El ... suicidio de Frezzi fue un feroz y enfurecido asesinato. Asesinato, ¿comprenden? ¡Pedazos de asesinos cobardes!"
(Avanti!, 13 mayo 1897, pág. 1).
Varias veces Avanti! citó una carta anónima, firmada "un policía", entregada al director general de seguridad pública, el commendator Alfazio, en la que se explicaba, con muchos detalles, que Frezzi había sido asesinado por venganza por dos ex guardias de la prisión, pasados a la policía, citados con nombre, apellido y número de matrícula. Los dos se habrían infiltrado en la celda de Frezzi para inducirlo a hablar, haciéndose pasar por prisioneros, pero el socialista habría reconocido a uno de los dos como un guardia que había conocido con motivo de la detención de dos años antes por las protestas contra Crispi, y a lo que había provocado una sanción disciplinaria. Frezzi habría reaccionado con dureza ante la trampa y los dos lo habrían matado a golpes, luego habrían arrojado el cadáver desde la galería en el piso superior para simular el suicidio.
Il 14 mayo Giovanni Frezzi, padre de Romeo, escribió al director del diario socialista para agradecer a todos aquellos que habían sido solidarios con ellos "contra los maderos, causa de lágrimas para toda una familia".
En los meses siguientes Avanti! utilizó el apellido de uno de los cómitres, Omut, como sinónimo de madero brutal y violento, para describir otros actos de violencia contra los prisioneros. Además, durante varios días el diario socialista insistió en preguntar a los guardias que sabían cómo se había muerto Frezzi para hablar y escribió varias veces que el delegado Filippo Forcheim sabía todo. Además de Avanti! también otros diarios, como Il Messaggero, fueron suficientemente valientes en dudar de la tesis del suicidio y destacar las responsabilidades de la jefatura de policía.

Assunta Franchi
La esposa de Romeo en toda la historia del asesinato de su marido mantuvo una actitud inflexible, exigiendo con gran firmeza y dignidad tener justicia, a pesar de las intimidaciones de la policía. Ella misma dijo: "En cuanto supe la noticia del mal evento, me dirigí a la jefatura de policía donde fui recibida por el inspector Vescovi, quien, confirmando la noticia, trató con cierta insistencia de hacerme creer que mi esposo se había muerto cometiendo un suicidio. - No, no es posible, dije: mi esposo me lo mataron, asi me dice el corazon. Entonces el inspector me dijo: no, no digas asi porque de lo contrario podrías perder un pedazo de pan para siempre. Yo, en la emoción del momento no le presté atención a esta frase. Pero más tarde, haciendo memoria en eso, tuve la idea de que el inspector había amenazado con arrestarme si insistía demasiado en mi versión". Assunta Frezzi inmediatamente presentó una denuncia por el asesinato de su esposo, lo que llevó el juez de instrucción Bocelli a ordenar una autopsia. Además Assunta se constituyó parte civil en el juicio, asistida por los abogados socialistas Vittorio Lollini y Mazza y por el procurador legal Falessi, pero por esta razón se le negaron algunos empleos.

Reacciones
El 9 de mayo, la celebración a la tumba de Frezzi en el cementerio romano de Campo Verano, se convirtió en la ocasión en una gran manifestación contra la monarquía. En el cementerio, los carabinieri cargaron a socialistas y anarquistas, que fueron golpeados y se les impidió pronunciar discursos y colocar las siete coronas de flores que habían traído, las del Círculo anticlerical del barrio de Ponte, de la Cooperativa de Carpinteros, dos de los anarquistas y tres de los republicanos, que fueron en cambio incautadas. Las coronas quedadas a los manifestantes fueron llevadas al monumento a Garibaldi en la colina del Gianicolo. Romeo Frezzi había sido enterrado el 7 u 8 de mayo en la sección 12 del antiguo sector (XIX), pero el 15 de abril de 1907 su entierro fue trasladado, dentro del mismo cementerio, al sector "Scogliera nuova del Pincetto" en la sección denominada "Altopiano" ("Meseta"), viale dei Platani, nicho de entierro 22, 3ra fila. Al pie de la lápida se encontra una cartela, procedente del antiguo entierro, que lleva estas palabras: "A Romeo Frezzi. Morto il 2 maggio 1897 nel carcere di S. Michele i socialisti anarchici del Lazio nel febbraio 1905 QMP" ("Para Romeo Frezzi, fallecido el 2 de mayo de 1897 en la cárcel de San Michele, los socialistas anarquistas de Lacio en febrero de 1905 QMP") (QMP significa: "Questa Memoria Posero ", es decir: "Esta Memoria Pusieron").
La diputación de los estudiantes universitarios romanos, reunidos durante tres días en la sala del círculo Brunetti, al vicolo dei Soldati, votó un severo orden del día y decidió participar en la manifestación el 9 de mayo convocada por la Asociación Republicana del Lacio con ocasión del funeral de Frezzi. Como signo de luto por el asesinato, la Asociación "Giuseppe Garibaldi" invitó a sus sociedades hermanas a exponer la bandera de luto con crespón negro durante tres días.
En Jesi, la ciudad de nacimiento de Frezzi, el 16 de mayo se realizó una manifestación con marcha, a la que tomaron parte más de mil personas, y que comenzó a las 18:30 h desde el arco Clementino, marchó a lo largo de via del Corso (hoy corso Matteotti), y llegó a la plaza Federico II para colocar una corona de flores en memoria de Frezzi al pie de la lápida dedicada a Giordano Bruno.


El 23 mayo en la plaza de Campo de Fiori tuvo lugar una manifestación, anunciada por la mañana, aunque se había decidido la tarde del 19. En la plaza pronunciaron discursos Matteo Renato Imbriani Poerio, Ettore Socci, Andrea Costa y el obrero Marzoli, luego se desarrolló una larga marcha (según el Corriere della Sera tomaron parte cien mil personas, según Avanti! diez mil) con las banderas de las 35 asociaciones afiliadas, que andó por via dei Giubbonari, piazza Cairoli, via Arenula, via delle Botteghe Oscure, piazza San Marco, Colonna Traiana, via Alessandrina, via Cavour, via Principe Amedeo, piazza Guglielmo Pepe y via Tiburtina y llegaron al cementerio de Campo Verano. A la cabeza de la marcha, la banda del barrio de Porta Pia tocaba el himno de Garibaldi y el himno de Mameli. Frente al cementerio había sido dispuesto un gran despliegue de carabinieri a caballo y a pie, así como muchos funcionarios de policía. A Andrea Costa se le permitió dar un breve discurso invitando a la calma y la no violencia, y solo a una delegación formada por los concejales de la ciudad Nissolino, Bianchi y Lizzani con las coronas de flores se le permitió ingresar al cementerio, mientras que los manifestantes y la policía permanecieron afuera.
Mucha gente llevaba las fotos de Frezzi en las bandas de sus sombreros. Assunta Frezzi llevaba la bandera del grupo Anita Garibaldi y muchas mujeres le dieron su solidaridad.
El fotógrafo Francesco Fiorani, en la plaza Guglielmo Pepe expuso una gran foto de Frezzi, al paso de la manifestación, que la saludó con grandes aplausos. El mismo fotógrafo vendió las fotos de Frezzi a 50 céntimos cada una con beneficio de la viuda. Incluso la sección del PSI (Partido Socialista Italiano) de Via Prina vendió el retrato de Frezzi a 10 céntimos, a fines de 1897 las ganancias de 500 liras fueron entregadas a la viuda. La colecta de fondos de Avanti! por Assunta Frezzi recolectó 322,65 liras, que se le entregaron en mayo.
Se dice que la reina Margarita había gritado y golpeado los puños porque la manifestación había sido permitida, y parece que incluso el rey, que estaba en Monza pasando sus vacaciones en la Villa Reale, estaba furioso porque la manifestación no había sido prohibida. En varias otras ciudades se realizaron manifestaciones para exigir justicia para Romeo Frezzi, pero a menudo fueron prohibidas por las autoridades policiales locales. Vivaldo Lacchini en «L’Agitazione» de Ancona atacó a “los apóstoles de la inviolabilidad de la vida” dispuestos a llorar el destino de un rey pero no de “un trabajador oscuro y honesto
(Bellofiore).
Otra gran manifestación de 15 000 personas contra los asesinos "morales y materiales" de Frezzi tuvo lugar en Roma el 22 de agosto, comenzando desde Campo de Fiori y marchando por las calles de la ciudad. En el Parlamento, los representantes de la extrema izquierda exigieron claridad sobre el caso, pero el jefe de gobierno Antonio Starrabba, marqués di Rudinì, bloqueó todas las investigaciones para evitar que se convirtieran en la chispa de una nueva ola insurreccional.
El jornal “Risveglio socialista-anarchico” ("Despertar socialista-anarquista") del 17 de agosto de 1901 sobre los presuntos cómplices de Gaetano Bresci, escribió: “Después de todo, deben estar contentos de que su inocencia haya sido reconocida. Con la atmósfera de servilismo que infecta a Italia, podían ser frezzados antes o después del juicio para arrancarles posibles confesiones
(Ortalli). El nombre de Romeo Frezzi se convirtió así en un verbo, sinónimo de torturas mortales en prisión.
De nuevo Avanti! en mayo de 1903 lanzó una campaña para obtener justicia por otro prisionero asesinado en su celda, el marinero Giacomo D'Angelo, fallecido el 5 de mayo en la cárcel de Regina Coeli. Avanti! usó el título "El nuevo caso Frezzi", y cuando el médico de la prisión, Pietro Ponzi, en una entrevista a Il Messaggero, planteó la hipótesis de una muerte «por congestión cerebral» el diario socialista comentó con sarcasmo: «¡el aneurisma de Frezzi! », y expresó el temor de que la impunidad del culpable fuera utilizada para garantizar una indemnización« «por más violencia y más frezzamientos»
(Da Passano).

El juicio a los asesinos
El 15 de mayo de 1897, los carabinieri arrestaron al vicesargento Domenico Mellace y los guardias Romolo Omut y Antonio Mazzaglia, y el 21 de mayo el guardia penitenciario Giovanni Campana. El jefe de policía de Roma Ernesto Martelli fue puesto bajo investigación y trasladado a Florencia, con la motivación de un normal reemplazo, pero en realidad por negligencia también por el caso de la escasa vigilancia en ocasión del atentado de Acciarito (Felisatti; Fasanella et al.). Lo reemplazó el cavalier Minozzi. Fueron arrestados también un cuarto y quinto guardia, D'Avanzo y Bonfiglioli, todos los cinco guardias fueron eliminados de las filas y luego expulsados del cuerpo, mientras el delegado Forcheim permaneció en su puesto (Felisatti).
El juez de instrucción Francesco Bocelli, inicialmente inclinado a apoyar la tesis del suicidio, y el fiscal adjunto del Rey, el abogado Bozzi, se encargaron de la investigación sobre el asesinato de Romeo Frezzi de manera rigurosa, mientras que el fiscal general del tribunal de apelación, el commendator Forni, ex jefe de policía, y entonces proveniente de las filas de la policía, trató insistentemente de conseguir noticias sobre las investigaciones de los dos magistrados, y en particular con su superior, el fiscal jefe del rey cavalier Giordani, y por lo tanto Avanti! lo acusó abiertamente de querer hacerles saber a los sospechosos bajo investigación, para frustrar las maniobras de la fiscalía, mientras que se conocía la oposición de Forni a la segunda peritación.
Sobre el caso Frezzi se abrieron cuatro investigaciones: la judicial por Bocelli y Bozzi, una administrativa del Ministerio del Interior, dirigida por el jefe de división Talpo, la de la Dirección General de prisiones, por el commendator Beltrami Scalia, que había asumido la cárcel de San Michele bajo su dirección, quitándolo del control de la jefatura de policía, y finalmente la del commendator Barilli, jefe de la división de personal policial. Después de unos días, las investigaciones de Talpo y Beltrami Scalia se cerraron, confirmando el suicidio
(Felisatti). El final rápido de la investigación de Talpo, que no encontró ningún resultado, fue comentado irónicamente por la prensa de izquierda, que también bromeó con el nombre del inspector (en italiano "talpa" significa "topo").
El 31 de mayo, se lanzó una colecta de fondos en las secciones de la Policía para recaudar fondos para la defensa de los guardias bajo investigación, promovida de manera apremiante por el comandante de los guardias de la ciudad Giovanni Gallo, quien luego fue suspendido del servicio por esta iniciativa. El 4 de junio, dimitió el prefecto de Roma, el conde Adeodato Bonasi, un acto que se consideró relacionado a los abusos policiales, como en el caso Frezzi. El 8 de junio, confirmó el jefe de gobierno Di Rudinì al Parlamento que había enviado a los prefectos un telegrama circular con el que, con la ocasión de la orden de comparecencia emetida por el juez de instrucción Bocelli al jefe de policía Martelli, declaró a asumir la responsabilidad política de los arrestos arbitrarios que siguieron al atentado de Acciarito, incluido el de Frezzi.
El 3 de agosto, el Tribunal de Roma absolvió al guardia Domenico D'Avanzo por falta de pruebas mientras que encausó: las guardias Bonfiglioli, Omut, Campana, Mazzaglia y el vicesargento Mellace por asesinato (artículo 378 del código penal); el delegado Filippo Forcheim por encubrimiento (artículo 225 del código penal) y el ex jefe de policía Ernesto Martelli por registro abusivo y privación de libertad personal (artículos 158 y 147 del código penal).
El 15 de agosto de 1897, el ministro Costa murió y esto llevó a la suspensión del juicio. En la reanudación, la requisitoria fue entregada al fiscal adjunto De Lollis, quien ya había demostrado su valía actuando como manipulador del proceso para la Banca Romana, una clara indicación de la voluntad de encubrir, así como la asignación de la revisión de la peritación a De Pedys, quien así logró regresar al juego.
Il Messaggero del 22 mayo 1898 relata que en el Tribunal de apelación, el Fiscal General commendator Totaro pidió el sobreseimiento por Ernesto Martelli y el delegado Filippo Forcheim, las sesiones siguientes fueron pospuestas, tal vez por disputas dentro de la corte, con consejeros Ponticaccia, Caprino y Peroni (o Perone). El 28 mayo 1898 se emitió la sentencia: absolución por Martelli y Forcheim por "inexistencia de delito", y por los guardias por "falta de pruebas", mientras que fueron eximidos del servicio. En el diario Corriere della Sera la noticia ocupaba solo una línea: “La Sección de Enjuiciamiento absolvió a todos los acusados del juicio Frezzi”.

Los juicios a Acciarito y sus "cómplices"
Los días 28 y 29 de mayo de 1897, en Roma, en la Corte d'Assise (Audiencia Nacional) al oratorio de los Filipinos, en la plaza de la Chiesa Nuova, a pocos metros del taller donde había trabajado Romeo Frezzi, tuvo lugar el juicio a Pietro Acciarito, en el fin de una investigación judicial muy breve, de solo 18 días (Felisatti). La acusación era sostenida por el fiscal general Forni, el mismo que intentó interferir en la investigación sobre la muerte de Romeo Frezzi. El Presidente de la Corte, el commendator Liuzzi, en un resumen final del juicio que parecía ser una requisitoria de la fiscalía, expresó una teoría brillante sobre las razones de la tentativa de regicidio: "¿Cuál fue el propósito de Acciarito con el regicidio? Enriquecerse. Sabemos que un regicidio es seguido a menudo por una revolución y los elementos turbios encuentran algo que pescar". Después de solo tres minutos en la cámara de consejo, el acusado fue condenado a prisión perpetua. En el juicio en el tribunal de Casación, Acciarito fue defendido por el abogado socialista, anarquista en el pasado, Francesco Saverio Merlino, quien en 1900 se convirtió en el abogado defensor de Gaetano Bresci. La sentencia a cadena perpetua fue confirmada, y Acciarito al principio la cumplió en la penitenciaría de la isla de Santo Stefano (véase mi página), pero las duras condiciones de detención destruyeron su equilibrio psíquico, y en 1904 fue trasladado al Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Montelupo Fiorentino, donde falleció en 1943, y donde en 1878 había fallecido Giovanni Passanante, el autor del atentado en 1878 contra Humberto (Feldbauer).
El Cavalier Alessandro Doria, director de la prisión judicial de Regina Coeli, y luego muy involucrado en el asesinato de Gaetano Bresci en la penitenciaría de Santo Stefano, llevó a cabo una investigación en 1897 sobre la existencia de una conspiración que incluía a Acciarito para matar a Humberto I. En un juicio en 1908, Doria se jactó de haber tenido un papel en abrir un juicio a los cómplices de Acciarito en 1897
(Santoloni y Marcucci).
El juicio contra los otros presuntos cómplices de Acciarito, sin embargo, terminó el 4 de noviembre de 1897, la sección de enjuiciamiento emitió un "sobreseimiento para todos los acusados por falta e insuficiencia de pruebas". Se trataba de los anarquistas Ettore Sottovia, Umberto Farina y Eolo Varagnoli, además de Pietro Colabona, Cherubino Trenta, Aristide Ceccarelli, Ernesto Diotallevi y Federico Gudino, estos últimos cinco fueron todos enrollados por una odiosa pretensión de los investigadores. El director del penitenciario de Santo Stefano, Alfredo Angelelli, valiéndose de un infiltrado, un cierto Petito, colocado en la misma celda de Acciarito, lo convenció de que su novia Pasqua Venaruba había tenido un hijo con él y estaba en graves dificultades financieras, y luego lo persuadió presentar una demanda de indulto al rey, extendiéndola a los cinco inconscientes camaradas. De esta manera, una demanda de indulto presentada por un preso se usó indebidamente por acusar cinco más de ser sus cómplices, que se encontraron bajo investigación. Una vez en la audiencia, Acciarito supo, incluso de Pasqua Venaruba, que no había ningún niño y que la demanda de indulto extorsionada había metido en un lío a sus compañeros.
Aún el 29 de junio de 1898, Rudinì le confió al director general de prisiones Martino Beltrami Scalia la tarea de establecer un "servicio" en la penitenciaría de Santo Stefano para obtener revelaciones de Acciarito sobre los detalles y características de una posible conspiración.
El 23 de junio de 1899, comenzó en la Corte d'Assise (Audiencia Nacional) un nuevo juicio para los presuntos cómplices de Acciarito: Gudino, Diotallevi, Ceccarelli, Colabona y Trenta, que, después de una suspensión de varios meses, terminó frente al tribunal de Teramo el 5 de abril de 1900 con la absolución total de los acusados y con su liberación inmediata de prisión.

Recuerdo
Unos años después de la muerte de Frezzi, el activista socialista Luigi Fabbri fundó en Recanati un círculo que llevaba su nombre, mientras que el Círculo Electoral Socialista "Romeo Frezzi" de Potenza, en el sur de Italia, fue disuelto de manera injustificada el 9 de enero de 1898, causando también una interpelación parlamentaria al ministro del Interior por parte del diputado socialista Leonida Bissolati. En la ocasión de la conmemoración de Sante Caserio, el anarquista milanés guillotinado en Francia el 16 de agosto de 1894 por matar al presidente francés Marie François Sadi Carnot, el 18 de agosto de 1897 los anarquistas colocaron una corona de flores en la tumba de Romeo Frezzi con la inscripción: "Un grupo de anarquistas para Sante Caserio", y una nota con estas palabras: "Hoy cae el aniversario de la inexorable sentencia con la cual el 16 de agosto de 1894 fue condenado Sante Caserio. Saludo a los caídos, saludo a Sante Caserio que joven, audaz y lleno de vida, dejó la cabeza en la guillotina al grito de «Viva la anarquía». El fructífero ejemplo facilitó la rebelión de las masas a todos los oprimidos del mundo. Viva la revolución social, viva la anarquía"..
Más recientemente, Jesi, su ciudad natal, le dedicó una calle.
Incluso el crítico de cine y guionista Tullio Kezich (1928-2009), en su obra teatral “W Bresci: storia italiana in due tempi” ("¡Viva Bresci!: historia italiana en dos actos"), de 1971 recuerda a Romeo Frezzi y su fin, comparándolo implícitamente con la muerte de Giuseppe Pinelli.

Costantino Quaglieri
El caso Frezzi ayudó a reabrir un caso de presunto suicidio en prisión de dos años antes, no seguido adecuadamente por la prensa de la época. En 1897, a causa de la indignación por la muerte de Romeo Frezzi, Avanti! recuperó noticias sobre la muerte de Costantino Quaglieri (mi página sobre él está en construcción), obrero de veintidós años asesinado el 12 de febrero de 1895 en la cárcel de Regina Coeli en Roma. En ese momento, Avanti! aún no había sido fundado y la prensa había dado por buena la versión de la jefatura de policía, aunque la madre de Quaglieri insistía en poner en duda las causas de la muerte.

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Sitios web visitados:
Federazione Anarchica Italiana (F.A.I.) http://www.federazioneanarchica.org/
Senato della Repubblica - Biblioteca digitalizzata - Avanti! http://avanti.senato.it/avanti/controller.php?page=archivio-pubblicazione
Sobre la anarquía y otros temas - Romeo Frezzi (vida y obra) 14 agosto 2018 (en español) enlace


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página creada el: 2 septiembre 2019 y puesta al día el: 28 octubre 2019